Kremlintong, es el lugar más frío del mundo de los locos, y Rou es uno de los más cuerdos en este mundo orático. Él es de tendencias nadaístas, psicoanalista vegetal de profesión; es muy feliz viviendo en Kremlintong!
Ésta es una metrópoli del año 2323; no tiene ubicación geográfica, y como rasgo especial sus habitantes no conocen lo que és el color desde aquella vez en que su dios sin motivo alguno eliminó todos los colores...este hecho a dado paso a muchos mitos acerca del porqué los condenó a la escala de grises.
El mito más conocido es que Enkidu (su dios), cansado del tedio celestial y de su Palacio de luz blanca, decidió en una ocasión ir a conocer el lugar más frío del mundo de los locos y como sabía que era muy frío se vistió con su mejor y más caliente abrigo que tenía, esta prenda estaba hecha con piel de Castor albino a la cual le agregó unas gotas de pigmento de arco iris, las cuales habían sido un obsequio de Odín. Debido a estas gotas su abrigo era muy colorido y vistoso.
Se dice que una vez que arribó a Kremlintong, Enkidu quedó sorprendido al ver que ese lugar no tenía el mismo color de su palacio, que también tenía un solo color pero oscuro que no dejaba ver nada. Esperó por tres meses en aquel lugar hasta que de repente un foco de luz desapareció la penumbra iluminando todo desde lo alto. Lo único que sabía de Kremlintong era que su gente le pedía a diario muchos favores pero nunca le ofrecían nada. Por eso nunca se había interesado en conocerlo.
Caminó y caminó esperando que a su paso los seres de aquel lugar lo reconocieran y lo adoraran pero en cambio pasaba desapercibido y se desconcertó aun más al ver que dichos seres eran tan coloridos como el abrigo de castor que llevaba, que podían cambiar de forma fácilmente y que se consideraban los seres más felices de todo lo creado.
Transcurridos dos días Kremlintong otra vez se oscureció, pero esta vez tardó menos en iluminarse y decidió preguntar porque cambiaba tan abruptamente. Encontró a un ser de apariencia humana, con un cabello que le llegaba hasta mas abajo de los hombros pero que a la vez era calvo, no le veía los ojos a aquel ser porque utilizaba un artefacto que con unos puntales que se ceñían a los oídos y que en cada extremo sostenían unos cristales tan oscuros como la penumbra de Kremlintong que le cubrían los ojos. Aquél ser que se identificó como Rou, le dijo que no sabía porque la luz se fugaba de su mundo dando paso a la penumbra y viceversa. Que cada una, tanto la luz como la penumbra podrían durar desde 2 segundos hasta 100 años.
Pasó el tiempo y se hicieron grandes amigos, hasta que un día Rou llevó a Enkidu al único valle que tenía Kremlintong, era un valle donde se experimentaban sensaciones intensas, desde el odio más profundo, pasando por Pasiones desaforadas, orgasmos eternos, celos mortales, miedos intensos, alegrías desbordantes, tristezas fulminantes y amores sublimes. Aquel valle era gobernado por Hanadi, un ser con la más hermosa silueta femenina de la creación cuya misión era vigilar que los visitantes del valle, máximo estuvieran en aquel paraje 30 minutos, de lo contrario los seres corrían el riesgo de desaparecer por las sensaciones intensas que experimentaran.
Aún no entraban en el valle cuando Enkidu vió a Hanadi, se enamoró tan profundamente que parecía que ya hubiera entrado al valle, en ese instante Rou sabiendo que Enkidu ya había visto a la guardiana del valle comentó lo hermosa y bella que era lo cual despertó en Enkidu unos celos y un odio tan profundos que de un golpe mató a Rou.
Enseguida Enkidu penetró al valle y con un solo paso que dió este desapareció.
Hanadi que había visto todo, levitó sobre la superficie del valle e inhaló aire, voló hasta el cuerpo de Rou y poniendo sus labios en los de él expiró el aire que le devolvió la vida.
Enseguida Rou despertó, y lo único que vió fue a la guardiana del valle alejándose hacia sus aposentos, corrió para alcanzarla pero su esfuerzo fue infructuoso, al entrar al valle notó que en el piso yacía el abrigo de castor de Enkidu y con eso entendió cual había sido la suerte de su amigo.
Al cabo de 30 minutos abandonó el valle y llevó a casa el abrigo, pero entrando a su hogar una manga del abrigo se enredó con la punta de una bisagra trozando parte de la piel de castor, enseguida de aquel tejido desgarrado salieron dos gotas multicolores que cayeron al suelo, al primer contacto de la segunda gota con la tierra, Kremlintong perdió todos sus colores.
Rou aterrorizado corrió hasta el valle en busca de Hanadi, la bella guardiana sin colores, llena de tristeza besó a Rou con pasión y le dijo que estaba apunto de desaparecer y con ella el valle, el poder de Hanadi estaba en los colores; Rou desesperado le suplicó que le dijera si existía solución para que Kremlintong recuperara su color pero sobretodo para que ella no desapareciera; Hanadi le respondió que en alguna ocasión los colores volverían con ella y el valle sería aun más intenso que antes, no sabía si en 2 segundos o en 100 años pero que volvería.
Han trascurrido 3 segundos desde que todo esto sucedió, y aún no vuelve Hanadi; por lo pronto lo que le queda a Rou por hacer es esperar, habitar este mundo tan loco, decir lo que quiera decir, hacer lo que quiera hacer, en fin Kremlintong es para eso...
Desde Kremlintong.
Rou.
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